Entrevista a Magalí Dalix

 

Magalí Dalix

Fundadora del "Método Magalí" y Directora de la Sala Magalí

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Lleva toda la vida poniéndose a prueba, ¿por qué probar las artes marciales, el boxeo, el aeróbic, el triatlón o el surf?

En todos he buscado la superación, ir al límite o incluso vencerlo. Primero estuve muy metida en el aeróbic artístico, durante 5 años sólo competía… pero lo dejé en el 2000 porque me sentía frustrada. Sé qué es jugárselo todo en un solo día o sentirme discriminada por el hecho de ser mujer, como me pasó con el boxeo… Al final encontré lo que me interesaba, que es el entreno. Es decir, el camino y no la meta. Ya no me interesan las medallas, sólo la superación personal. En este sentido el surf me ha devuelto la ilusión porque ¡le tenía pánico al mar!

Decidió recoger lo mejor de cada disciplina y hace 10 años inventó su propio método. Dice que se sentía incomprendida como entrenadora…

Siempre tuve fama de dura en los gimnasios que trabajaba, quizás porque yo también he aprendido a palos en esta vida…El caso es que nadie aguantaba más de 5 minutos mis clases desteps y desde el centro me decían que tenía que bajar el nivel. Pero yo sigo pensando que la disciplina es necesaria y ¡también lo son las agujetas! Nos sirven para conocer algunos que ni sabíamos que existían! El “método Magali” está pensado como un entrenamiento cardiovascular y muscular de alta intensidady se suda, mucho. Pero lo que quiero es hacer sentir a la gente, que se den cuenta de que el deporte no sólo sirve para correr maratones sino sobre todo para subir la compra por las escaleras sin cansarse o atrapar el bus.

Parece sencillo pero aquí no lo teníamos tan claro…Para diseñar el “método Magali” y sentirse como en casa usted tuvo que irse a Estados Unidos.

Sí, en aquél momento vivía en Bordeaux y decidí mudarme a Los Ángeles. En seguida me di cuenta de que aquello era la meca del deporte, que allí era sinónimo de cultura.  Fui discípula de Billy Banks, un gurú del fitness que me cautivó porque combinaba artes marciales, música y boxeo. Gracias a él di el paso de dejar la competición y centrarme en el entreno. En L.A. ¡mis clases de las seis de la mañana estaban llenas de gente! En uno de los centros conocí a mi socia – profesora de hip hop – y al final nos planteamos crear algo nuevo en España. Lo que he ideado tiene que ver con mis valores: honestidad, entreno de la mente, entrega para ser un mismo, compromiso y perseverancia.

Está claro que la Sala Magali no es un gimnasio cualquiera. A medio camino entre una discoteca y un club social, usted ha conseguido reunir a deportistas de elite y señoras de 60 años en la misma clase.

Lo que he inventado suena raro, lo sé. Es un oasis hecho a mi manera y desde el lema “Nada es imposible”. Ni mi socia me entendía al principio, pero confió en mí. Yo lo tenía claro: luces bajas, ambiente familiar y clases cañeras. No enseñaría a la gente a competir, sino a superarse. Sigo dando clases y siempre me fijo en lo mismo: los que se quedan en la última fila. Con los meses, van acercando posiciones, veo que se compran ropa más ajustada, que se sueltan en los movimientos… y al final acaban dándolo todo.  Si además han perdido 2kg. y han ganado tono muscular, fantástico. Pero yo ya he conseguido mi objetivo: hacer que se sientan más confiados y seguros de sí mismos, más felices. Se ha producido un cambio en su vida, en cómo se ven a sí mismos. ¡Y quieren más!

Entrénate para ganarte a ti mismo/a, no a los demás

¿Dónde poner los límites…?. El deporte puede ser adictivo…

Yo lo tengo muy claro, el límite está en uno mismo. Creo en el esfuerzo pero hay que encontrar el equilibrio y disfrutar. Sobrepasas el límite cuando dejas de hacerlo… Yo he visto a triatletas perder a su pareja por culpa de su obsesión enfermiza, es muy triste. Y es que quienes sólo piensan en la meta no disfrutan. Pero eso no significa que el camino sea fácil, porque mi entreno incluye entrenamiento militar – Boot Camp – y clases muy estrictas…

Usted reconoce que ha sido una persona tremendamente rígida y perfeccionista…

Sí y sigo siendo muy estricta en cosas como la puntualidad, la disciplina… pero rechazo el elitismo y la competición. El sufrimiento tiene sentido como una etapa de tránsito, como un aprendizaje para fortalecer la mente. La sociedad nos presiona para que tengamos éxito pero el éxito no nos aporta seguridad. Lo que nos da seguridad es tomar decisiones, ser proactivos. Por este motivo yo sigo empeñándome en educar a mis alumnos para que sean autónomos. Hago clases a adolescentes y a personas que están en prisión. Y a todos les transmito lo que me enseñó la cultura Shaolín: la perfección del movimiento vale para llegar a la perfección de nuestro ser. No me cansaré de decir que el deporte tiene una función social importante. Nos habla del compañerismo sin competición, la comunicación interpersonal, las emociones…

Su método resume toda una filosofía de vida. “Train hard” o “Be strong” son algunos de los nombres que ha puesto a sus clases…pero también los reconoce como momentos vitales.

Exacto, son estadios diferentes por los que todos debemos pasar. “Train hard” es la primera de las fases. Se refleja en el entrenamiento militar y cardiovascular a tope, el “buscar el límite” y probar qué pasa si no nos rendimos… Y luego viene el “Be strong”, que para mí simboliza esta solidez, el “no caerse a la primera de cambio”, levantar la cabeza y saber reaccionar. Son clases de intensidad muscular pero con ejercicios para proteger las articulaciones. La intención es que cada uno dentro de su medida se marque un reto. Y esto puede significar algo tan sencillo como aprender a hacer algo que hace un minuto no sabíamos.

Y al final…¡tiene premio!

(risas) Sí, es lo que llamo “Live better”,  clases más dinámicas, dedicadas al baile. Es como decirse a una misma: “Se acabó pensar, entrena y disfruta”. Es justo la etapa vital en la que estoy ahora, que me temo que está relacionada con la madurez…con apreciar lo que quieres y también lo que no. Y puedo decir que después de mucho luchar, ahora me siento reconocida y respetada dentro de mi profesión. Tengo un equipo de profesores que antes han sido alumnos míos, entre los cuales está mi mujer, ¡que no era nada deportista! Estoy contenta de haber ideado un método no excluyente, porque en mis clases no hay niveles… Cuando un alumno entra por la puerta lo único que busca es superarse a sí mismo.

¿Un consejo para quienes estamos en camino?

Todo está en la cabeza. El deporte sólo es una herramienta para el trabajo mental pero la auténtica fortaleza se consigue en el cerebro, coordinando lo que quiero con lo que soy. Lo importante es orientarnos hacia quienes queremos ser. Y cuando nos fijamos en esto nos damos cuenta que para ello necesitamos muy pocas cosas.

BIO

Magalí Dalix

 

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Magali Dalix tiene los ojos pícaros de una niña y la mirada robusta de una mujer madura. Sus músculos no son tan prueba de esta fortaleza como una sonrisa imbatible. No teme mostrarse y prueba de ello es que lleva escrita su filosofía en el cuerpo.

  • Cargo:
    Fundadora del “Método Magalí” y Directora de la Sala Magalí
  • Aficiones:
    El surf

Uno de los tatuajes reza “Sé quien quieres ser”. Ella dice sentirse más auténtica que nunca. No es casual que haya decidido sincerarse y destapar sus luchas personales publicando el libro Reborn (Ed. Alienta). Voluntad o pasión, Magali Dalix nos demuestra que ambas pueden ser invencibles. 

 

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