Entrevista a Maria Ponsà

 

Maria Ponsà

Propietaria de Maria Ponsà Flors

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Se llama como su tía abuela…¿las raíces pesan?

Lo llevo con orgullo. Fue una mujer revolucionaria, independiente. Ella arrancó el negocio a principios de siglo XIX y su tienda parecía un auténtico salón burgués. No había ningún ramo prediseñado, sólo revistas de moda francesas que servían de inspiración. Llegó a vender claveles para la solapa de poetas como Salvador Espriu, se relacionó con los artistas de “Els 4 gats” (referente del modernismo catalán), viajó hasta Japón para aprender el arte Ikebana y ¡hasta expuso en Alemania!

Usted también se formó en historia del arte y psicología…No pensaba hacer carrera en la floristería.

Para nada, aunque ya de pequeña les hacía vestidos y coronas de flores a mis muñecas. Pero de mayor me dediqué a la psicología infantil… Fue cuando murió mi madre que pedí una excedencia para unos meses y me hice cargo del negocio. ¡Al final los meses se convirtieron en años! Fue una auténtica terapia: cuando me sentía sin energías, me sentaba al lado de las flores y respiraba… De repente no quería estar en ninguna otra parte.

Dígame, ¿qué le cuentan las flores?

Fíjese en una margarita. Tan simple y a la vez tan perfecta: veo un símbolo de la totalidad contenida en lo pequeño. La rosa es la plenitud, pero con sus espinas me recuerda que la vida está llena de pruebas. Y cuando entra un cliente en la tienda y me pide un girasol… normalmente detecto que se ha producido un cambio importante en su vida. Un traslado, una pérdida, un cambio de trabajo o de pareja… El girasol ayuda en estos traspasos.

Y hablando de tránsitos. Usted no tiene un trabajo cualquiera. Solemos regalar flores para nacimientos y muertes…

Le tengo que reconocer que al principio odiaba hacer coronas y llevarlas a la morgue… lo pasaba fatal. Pero luego comprendí que las flores también hacen compañía a los difuntos. No en vano los egipcios ya ponían una “estrella de Belén” en los sarcófagos… para ayudarles a traspasar al otro mundo. Los griegos le atribuían a esta flor poderes reguladores de la energía y los judeocristianos dicen que brotó en el portal donde nació Jesús de Nazaret. Yo misma he comprobado que si se baña a un recién nacido con esta flor, la criatura deja de llorar, ¡compruébenlo!.

Las flores desprenden una energía curativa

¿Qué busca el cliente cuando pica a su puerta?

La sorpresa, quizás. Que le ofrezcan algo personal. Ahora mismo estoy trabajando en los arreglos de los zapatos de una novia. Como se casa en el mar pues he incluido algas y pequeños caracoles en la composición. Para mí, cada encargo es la posibilidad de hacer una pieza única adaptada a la personalidad y circunstancia del cliente. Las modas no me interesan porque son demasiado uniformes.

Sin embargo sus creaciones han llegado a la Pasarela Gaudí Novias, ha trabajado con la diseñadora Lydia Delgado o para los escaparates de las tiendas Urbaks. ¿Cuál es la clave del éxito?

Trabajo con lo esencial. Mi tía abuela recogía plumeros en los márgenes de la carretera y cuando los sacaba de contexto eran pura elegancia. Me quedo con el piropo de  una clienta que me dijo: – A través de tus ramos puede volar una mariposa. ¡Y parece que no hagas nada! -. Es justamente lo que quiero transmitir a quienes me sucedan. Dejad respirar las flores, son seres vivos. Respetad su dirección, el vacío entre flor y hoja… Simplemente observadlas.

Sus ayudantes dicen que trabajando usted es rápida como una anguila…

Es cierto, cuando estoy creando no puedo parar y no oigo nada a mi alrededor, estoy como ausente. Es como un juego mágico…imagino que les pasa lo mismo a los escritores y otros artistas. Yo cuando hago un ramo, siento. Estoy buscando llegar al alma del cliente.

Tengo la sensación de que podría pasarse el día hablándome de las flores que la rodean…

Es imposible que me cansen, ¡son seres en movimiento!Para mí las flores son como un novio de toda la vida…pero que cada día me cuenta cosas nuevas.

BIO

Maria Ponsà

 

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Maria Ponsà lleva las flores enraizadas a su biografía. Las generaciones anteriores trabajaron para los jardines del rey Alfonso XIII y fundaron la floristería más antigua de Barcelona ubicada fuera de Las Ramblas.

  • Cargo:
    Propietaria de Maria Ponsà Flors

Ella ha decidido seguir al pie del cañón pese a la crisis porque está convencida de que podemos renunciar a muchas cosas, pero no a la belleza. Habla sentada en una silla de madera que ha tapizado de musgo. En su tienda hasta los muebles respiran sensibilidad.

 

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